jueves, 3 de noviembre de 2016

La pedagogía literaria
 
La realidad del mundo actual se encuentra inmersa en profundas presiones complejas caracterizadas por el aumento exponencial del conocimiento, situación que lleva a la sociedad y dentro de ella a la universidad a repensar el estudio de la literatura desde las mediaciones culturales y tecnológicas, es decir utilizar nuevas formas de apreciar la literatura a través de la lectura de un contexto complejo, envuelto en una contingencia incierta y dinámica, que enfrenta la incertidumbre, en medio de una lucha entre lo lineal y lo no lineal.

Da ahí, deriva una nueva mirada al mundo universitario, a través del lenguaje, la comunicación, el discurso y la expresión de una literatura que es mutable, es decir, de individuo en individuo y de época en época, donde se participa en una experiencia en la que el goce estético y la comprensión crítica se complementan para dar un conocimiento especial del mundo. En este sentido, la apreciación literaria según García y posada (2012), se orienta por un conjunto de normas y observaciones encaminadas a la valoración de la belleza, considerando el razonamiento crítico de análisis teórico para ordenar sistemáticamente nuevos conocimientos en materia literaria. De esta forma,  se fundamenta en el análisis filosófico concentrado en el estudio de la belleza, el análisis teórico y el análisis histórico-crítico de las obras literarias.

 Estos tres elementos, permiten al participante en su formación docente apreciar la literatura desde la lectura, comprensión, imaginación, impresión subjetiva, sensibilidad y estética, aunados a los condicionantes del contexto que operan tanto a nivel de los autores como de los lectores, al apreciar las obras literarias. De modo, que es bastante frecuente que los juicios críticos se encuentren condicionados y en buena medida orientados por ciertos criterios de valoración altamente subjetivos, por lo cual el participante como lector activo debe estar atento en su desentrañamiento.

De esta forma, los futuros docentes deben sensibilizarse en la percepción de la belleza que se expresa a través de las distintas obras literarias; al mismo tiempo desarrollar la capacidad crítica que les ayudará en su formación personal y cultural como intérpretes de textos literarios. Esto se revela cuando emiten juicios críticos para la construcción de nuevos significados. Así facilitan el conocimiento de las interrelaciones de la literatura con otros saberes culturales, sociales, políticos, económicos, religiosos, tecnológicos, históricos y científicos. De esta manera, perciben la riqueza de la lectura literaria desde el goce estético, elementos críticos, conceptos, vocabulario, poética, semiótica, estilística, conocimiento de otras épocas y culturas, empatía hacia el género humano. Todo ello, dentro de una teoría literaria universal, nacional, regional y local; cimentada en una perspectiva comunicativa y funcional del lenguaje. 
Del mismo modo, siguen un proceso formativo dialógico, al interactuar armónica y recíprocamente: autor-obra-lector. De allí, realizan un acercamiento cognoscitivo, experiencial y estético en el que asumen en forma integral el hacer literario hacia horizontes de mayor amplitud y profundidad, conducente a la formación de la sensibilidad estética y el pensamiento reflexivo, interpretativo del estudiante.
 La tarea pedagógica de la literatura consiste en proporcionar las bases para que cada participante aprenda a argumentar, comunicar  y a ser activos receptores  y emisores estéticos creando sus propios textos. En este caso, no se trata de formar literatos sino de facilitar que, mediante la escritura del lenguaje, exploren las posibilidades lúdicas, estéticas, expresivas, descriptivas, entre otros. Se sugiere entonces que traten de escribir sus impresiones sobre el mundo, sus sentimientos y vivencias con una intención estética, recreando géneros, estilos, imágenes o figuras retóricas de los autores leídos durante el curso.
La concepción de la pedagogía literaria se orienta hacia la construcción significativa de los aprendizajes, lo que exige de los participantes un rol fundamentalmente activo en la producción de nuevas informaciones, y del docente, un rol de asesor, facilitador y mediador. En este sentido, es primordial el desarrollo de estrategias centradas en la participación, en la búsqueda del conocimiento como actividad esencial e intransferible del participante, el cual aprenderá a aprender, asegurándose la aptitud ética y autocrítica en confrontación de la teoría con la práctica, a través de foros, grupos interactivos, comunicación directa y constante en los ambientes de aprendizaje y de manera telemática.
Teniendo en cuenta el marco conceptual presentado, la pedagogía literaria se centra en la construcción del aprendizaje autónomo socialmente significativo, haciendo uso de estrategias de enseñanza y aprendizaje con un enfoque interactivo, en donde el participante desarrolla actitudes y aptitudes que demuestren las competencias previamente establecidas y sea capaz de abordar  los retos tecnológicos que exige la sociedad del conocimiento actual (Video foro, internet, discusiones dirigidas, debates dirigidos, mesas de trabajo, diagramas gráficos, cuadro comparativo, ensayo, críticas literarias, análisis literarios, bitácoras, portafolios, grupos de discusión, foros, integración de grupos, video conferencias y algunas  redes sociales).  Todo ello, permite  la sedimentación del conocimiento en los participantes.  

Referencias



Castro, Oscar y Posada, Consuelo. (2012). Manual de teoría literaria. Colombia: Universidad de Antioquia, caminos.





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