La realidad del mundo actual se
encuentra inmersa en profundas presiones complejas caracterizadas por el
aumento exponencial del conocimiento, situación que lleva a la sociedad y
dentro de ella a la universidad a repensar el estudio de la literatura desde las
mediaciones culturales y tecnológicas, es decir utilizar nuevas formas de apreciar
la literatura a través de la lectura de un contexto complejo, envuelto en una
contingencia incierta y dinámica, que enfrenta la incertidumbre, en medio de
una lucha entre lo lineal y lo no lineal.
Da ahí, deriva una nueva mirada al
mundo universitario, a través del lenguaje, la comunicación, el discurso y la
expresión de una literatura que es mutable, es decir, de individuo en individuo
y de época en época, donde se participa
en una experiencia en la que el goce estético y la comprensión crítica se
complementan para dar un conocimiento especial del mundo. En este sentido, la
apreciación literaria según García y posada (2012), se orienta por un conjunto
de normas y observaciones encaminadas a la valoración de la belleza,
considerando el razonamiento crítico de análisis teórico para ordenar
sistemáticamente nuevos conocimientos en materia literaria. De esta forma, se fundamenta en el análisis filosófico
concentrado en el estudio de la belleza, el análisis teórico y el análisis
histórico-crítico de las obras literarias.
Estos tres elementos, permiten al participante
en su formación docente apreciar la literatura desde la lectura, comprensión, imaginación,
impresión subjetiva, sensibilidad y estética, aunados
a los condicionantes del contexto que operan tanto a nivel de los autores como
de los lectores, al apreciar las obras literarias. De modo, que es bastante
frecuente que los juicios críticos se encuentren condicionados y en buena
medida orientados por ciertos criterios de valoración altamente subjetivos, por
lo cual el participante como lector activo debe estar atento en su desentrañamiento.
De esta forma, los futuros docentes deben sensibilizarse en la percepción de la belleza que se expresa a través de
las distintas obras literarias; al mismo tiempo desarrollar la capacidad
crítica que les ayudará en su formación personal y cultural como intérpretes de textos literarios. Esto se revela cuando emiten
juicios críticos para la construcción de nuevos significados. Así facilitan el conocimiento de las interrelaciones de la literatura con otros
saberes culturales, sociales, políticos, económicos, religiosos, tecnológicos,
históricos y científicos. De esta manera, perciben la riqueza de la lectura
literaria desde el goce estético, elementos críticos, conceptos, vocabulario,
poética, semiótica, estilística, conocimiento de otras épocas y culturas,
empatía hacia el género humano. Todo ello, dentro de una teoría literaria
universal, nacional, regional y local; cimentada en una perspectiva
comunicativa y funcional del lenguaje.
Del mismo modo, siguen un proceso formativo dialógico, al interactuar armónica y
recíprocamente: autor-obra-lector. De allí, realizan un acercamiento
cognoscitivo, experiencial y estético en el que asumen en forma integral el
hacer literario hacia horizontes de mayor amplitud y profundidad, conducente a
la formación de la sensibilidad estética y el pensamiento reflexivo,
interpretativo del estudiante.
La tarea pedagógica de la literatura consiste en proporcionar las
bases para que cada participante aprenda a argumentar, comunicar y a ser activos receptores y emisores estéticos creando sus propios
textos. En este caso, no se trata de formar literatos sino de facilitar que,
mediante la escritura del lenguaje, exploren las posibilidades lúdicas,
estéticas, expresivas, descriptivas, entre otros. Se sugiere entonces que
traten de escribir sus impresiones sobre el mundo, sus sentimientos y vivencias
con una intención estética, recreando géneros, estilos, imágenes o figuras
retóricas de los autores leídos durante el curso.
La concepción de la pedagogía literaria
se orienta hacia la construcción significativa de los aprendizajes, lo que
exige de los participantes un rol fundamentalmente activo en la producción de
nuevas informaciones, y del docente, un rol de asesor, facilitador y mediador.
En este sentido, es primordial el desarrollo de estrategias centradas en la
participación, en la búsqueda del conocimiento como actividad esencial e
intransferible del participante, el cual aprenderá a aprender, asegurándose la
aptitud ética y autocrítica en confrontación de la teoría con la práctica, a
través de foros, grupos interactivos, comunicación directa y constante en los
ambientes de aprendizaje y de manera telemática.
Teniendo en cuenta el marco
conceptual presentado, la pedagogía literaria se centra en la construcción del aprendizaje autónomo socialmente
significativo, haciendo uso de estrategias de enseñanza y aprendizaje con un
enfoque interactivo, en donde el participante desarrolla actitudes y aptitudes
que demuestren las competencias previamente establecidas y sea capaz de abordar los retos tecnológicos que exige la sociedad
del conocimiento actual (Video foro, internet, discusiones dirigidas, debates
dirigidos, mesas de trabajo, diagramas gráficos, cuadro comparativo, ensayo, críticas literarias,
análisis literarios, bitácoras, portafolios, grupos de discusión, foros,
integración de grupos, video conferencias
y algunas redes sociales). Todo ello, permite la sedimentación del conocimiento en los participantes.
Referencias
Castro, Oscar y
Posada, Consuelo. (2012). Manual de
teoría literaria. Colombia: Universidad de Antioquia, caminos.
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