jueves, 3 de noviembre de 2016



La Acción Epistemológica en la Formación Docente
Elisa Camargo
En el mundo contemporáneo la formación y la práctica pedagógica han sido objeto de discusión teórica e investigación por ser un tema que está presente en las diferentes esferas de la sociedad, movido a que la crisis de la educación constituye una preocupación en todos los países del mundo. Así el docente y su preparación se convierten en el nodo central hacia el cual se dirigen todas las miradas, pues la docencia es una acción institucionalizada, constante, reflexiva que posibilita la consecución de los fines de la cultura organizativa y el clima organizacional que inciden en el desempeño docente.
El ensayo intenta dar cuenta sobre la importancia de la formación docente como un medio sistematizado de conocimiento que sirve de fundamento a la práctica pedagógica. De allí, toma como puntos centrales,  los sustentados en la lectura: La reflexión epistemológica en la práctica pedagógica como entidad reveladora de la formación docente, de Víctor Díaz Quero (2013), con especial énfasis en la acción epistemológica, la formación docente y la práctica pedagógica.
En tanto se entiende la acción epistemológica como el medio que rescata la potencialidad del pensamiento y la acción del docente mediante un permanentemente cuestionamiento de la práctica pedagógica como fuente significativa de la formación docente.
La formación docente es una actividad compleja que revela los procesos de enseñanza y aprendizaje que desarrollan los profesores en el hacer cotidiano, en el que persisten creencias, significaciones en un proceso permanente de adquisición de conocimientos, habilidades y valores.
La práctica pedagógica es proceso continuo que forma a los profesores, mediante la adquisición de experiencias en todos los espacios de aprendizaje. Es un reflejo de la realidad producto de la  puesta en escena del currículo y los saberes disciplinares, pedagógicos y académicos, cuya acción es ejercida sobre los estudiantes en el contexto del aula, mediante una relación docente-conocimiento-estudiante fundamentados en el enseñar y el aprender.
En torno a lo expresado, el propósito del ensayo consiste en explicar la acción epistemológica sobre la práctica pedagógica, ante lo que se busca dilucidar (a) la formación docente (b) entender cómo formar al docente desde la acción epistemológica para qué mejore su práctica pedagógica.  
En cuanto a la formación docente, los docentes, son actores elementales en el proceso educativo en cuanto se dedican a educar y enseñar. Díaz (2013a), señala que “Cada docente constituye una historia por reconstruir y una biografía por escribir. Esa es la memoria pedagógica. Memoria que permite reunirse con las esperanzas, sueños, dedicación, entrega y esfuerzos que se dibujan en la rostrocidad del docente” (p.2), el docente conforma un todo holístico, es el mejor narrador de su actuación dinámica en la que se integran las situaciones didácticas, pedagógicas, sociológicas, culturales y afectivas, tanto explicitas como implícitas en el currículo oculto.
No obstante, los verdaderos procesos formativos del docente como lo expresa Beck y Kosnik (2014), en el Foro Maestro Siempre, se originan a partir de la experimentación en las clases, al observar a estudiantes y profesores, conversan con estos. Los docentes aprenden más de manera informal que formal. En los primeros cinco años en su formación inicial universitaria estudian teorías sobre la experiencia del aula, luego las aplican en la realidad en las instituciones educativas, pero en oportunidades en esta formación inicial a decir de Schiefelbein y Tedesco, (1995), “existe una fundada presunción acerca del escaso impacto que ha tenido la elevación formal del nivel de estudios de los docentes en los resultados del aprendizaje” (p. 99)
Situación que se aprecia, cuando el estudiante practicante presenta problemas pedagógicos y didácticos que al graduarse de la universidad arrastra al desempeño laboral como un efecto mariposa que lo induce al caos de la reproducción, apatía intelectual, estancamiento. A pesar de realizar estudios de diplomados, especializaciones, maestrías y doctorados, en la práctica de la enseñanza, se mantienen inmutables, sin generar cambios. Al contrario, conservan los mismos sistemas reproductivos de las metodologías, evaluaciones, creencias y tradiciones rutinarias. 
Al respecto Diaz (2007b), señala …“se forma al docente sólo para la enseñanza, ignorando la necesidad de desarrollar un pensamiento curricular que le permita analizar y reflexionar sobre las concepciones políticas, ideológicas, sociales y culturales que subyacen en el programa que administra. (p. 8), sólo se mira y dirige dentro del cumplimiento de programas y contenidos escolares, dejando de lado la construcción autónoma, reflexiva y crítica del conocimiento.
Aquí es importante detenerse a reflexionar sobre los modelos pedagógicos que explican la actuación del docente en su formación en el (a) academicista se adquiere el saber en función a resultados medibles, un buen maestro conoce la disciplina a enseñar (b) naturalista, la formación de los profesores se circunscribe en la comprensión de los principios evolutivos del niño, (c) procesos, se valora la formación por las experiencias formativas adquiridas mediante el saber hacer, dentro del campo profesional (d) crítico, los docentes se consideran profesionales autónomos, reflexivos de su práctica cotidiana para entender las particularidades de los procesos de enseñanza y aprendizaje en la institución, el contexto político y económico.(Loya, 2008).
Cada uno de estos modelos ha influido en la formación docente, y algunos más que otros, se mantienen vigentes en el desarrollo de los proyectos educativos, en los conocimientos disciplinarios, pedagógicos y didácticos. Pero el principal compromiso en estos tiempos es el desarrollo de modelos y programas que respondan a las demandas de la sociedad para formar a los estudiantes del siglo XXI. Por ello, la formación debe orientarse al dominio de los contenidos, en metodologías de enseñanza adecuadas al currículo, en herramientas pedagógicas participativas y en competencias para el uso de las tecnologías de información y comunicación.
Resulta esencial, como indica Díaz (2013a), …“que los programas de formación inicial y permanente de los profesores cumplan una función de constante innovación y de conexión con los contextos de la práctica escolar” (p.5), si se toma en cuenta que la innovación permanente es la única manera de abolir la tradición en la enseñanza y aprendizaje de mejorar la calidad de la docencia y el cambio cultural en una sociedad emergente que exige cada vez más mayor creatividad y capacidad de asombro.
En este sentido, para lograr este cometido debe existir disposición por parte de los sistemas educativos, las instituciones y los propios docentes para comprender de forma responsable su realidad y asumir el compromiso de mejorarla, mediante un proceso dirigido y decidido que los induzca a un cambio profundo en su voluntad y conocimiento.
Ahora bien ¿Cómo formar al docente desde la acción epistemológica para qué mejore su práctica pedagógica? , quizá lo esencial es que entienda la práctica pedagógica como una propuesta de investigación en la que se sistematiza, comprende y transforma la realidad educativa. Por ello, según Bedoya (2000), debe existir “un cambio radical en la actitud frente al conocimiento” (p. 98), cambiar la forma tradicional de interpretar el conocimiento, por un modo dialectico donde el docente en formación se implique en función a un trabajo riguroso.
Se trata de pensar y fundamentar epistemológicamente lo que se hace, pues el fin ya no es deformar, mediante la instrucción o transmisión, sino de investigar las auténticas formas de acceder al conocimiento. Deliberar cuáles son los problemas específicos que ahora están evidenciándose como carencias frente a la práctica pedagógica, la cual debe ser asumida …“como una forma de pensar la realidad y desde la cual el sujeto pedagógico pensante elabora conocimientos, sistematizados o no, que constituyen una base teórica para explicar su actuación profesional” (Díaz, 2013,7).
De allí que la acción epistemológica, parta de la construcción de conocimientos, producto de la experiencia sobre las diversas tareas, el planteamiento de problemas, la reflexión, teorización e indagación de las respuestas viables a los mismos, al asumir el enfoque investigativo como resignificador de nuevas teorías, que superen los obstáculos epistemológicos, por ello es vital trabajar en el contexto de la formación con una razón crítica que enseñe a aprender a buscar la verdad, el saber.  Es decir, optar por una formación que se enseñe en y mediante la investigación para lograr las condiciones de producción del conocimiento en la acción, desde donde el docente logra cuestionarse y lograr la transformación y reconstrucción de los supuestos de su práctica pedagógica.
En conclusión, la formación del docente se enmarca en un proceso dialéctico entre sujetos y realidad bajo una dimensión teórica y práctica que fluye en estrecha vinculación con el contexto en el que se integran situaciones didácticas, pedagógicas, sociológicas, culturales y afectivas, tanto explicitas como implícitas. Cuando el docente emprende el viaje desde la formación inicial comienza  un proceso transformador de sus creencias y significaciones, a pesar de las debilidades y carencias que pueda llevar de la universidad, donde recibe sólo información. Al ingresar al sistema educativo se enfrenta a la acción pedagógica, instructiva, didáctica, cultural y social. Aquí pasa a la formación mediante la construcción y reconstrucción del saber enseñado.
Desde esta mirada, la acción epistemológica cobra protagonismo en la mejora de la práctica pedagógica, en la medida que el enseñar y el aprender se orientan a un cambio de actitud hacia el conocimiento en un esfuerzo metódico, riguroso y crítico por desvelar la realidad, mediante la investigación de la práctica pedagógica. Es decir, cuando el docente en formación toma conciencia de la importancia de cuestionar su propia práctica y su pensamiento, con un sentido indagatorio continúo de la realidad interior y exterior del aula de clases, puede decirse que posibilita un aprendizaje vivencial que lo convierte en un transformador intelectual, capaz de vincular la acción y la teoría con la práctica.
En el recorrido de las disertaciones expresadas, fundamentadas en las ideas del artículo del Dr. Víctor Díaz Quero, como principal fuente y de otros autores, se revela que la formación docente depende de la reflexión epistemológica en la fase inicial y durante el ejercicio docente, porque lo esencial no es adiestrar docentes; sino formar docentes capaces de pensar que develen su realidad y la construyan.
REFERENCIAS
Beck, C, y Kosnik, C. (2014). Prioridades en la educación: los siete elementos clave de la formación inicial. Conferencia magistral en el                                 Foro Maestro Siempre. [Conferencia en línea] Disponible: http://www.mineducacion.gov.co/cvn/1665/w3-article-340967.html [Consulta 2016 Julio 14]
Bedoya, J. (2000). Epistemología y pedagogía. Ensayo crítico sobre el objeto y método pedagógicos. (4ta Ed) Colombia: ecoe ediciones.
Díaz Quero, V. (2007a). Conferencia central en las XII jornadas institucionales de investigación 2007 UPEL-IPB ¿Cómo formar un docente investigador? ¿how to train a teacher researcher? UPEL-IMPM Núcleo Táchira. Educare. Volumen 12 Nº 1, Enero – Abril 2008.

Díaz Quero, V. (2013b). La reflexión epistemológica en la práctica pedagógica como entidad reveladora de la formación docente. En D. Izarra y R. Ramírez (Comps.), Docente, enseñanza y escuela. (pp. 21-37). Caracas: Universidad Pedagógica Experimental Libertador.
Loya, H. (2008). Los modelos pedagógicos en la formación de profesores. Revista Iberoamericana de Educación n. º 46/3 - 25 de mayo de 2008. Universidad Pedagógica Nacional. México: Organización de Estados Iberoamericanos para la educación, la ciencia y la cultura (OEI) [Revista electrónica en Línea] Disponible: file:///C:/Users/ElisaCa/Downloads/2370Loya%20(1).pdf [Consulta, 2016 julio 13]
Schiefelbein, E y Tedesco, J. (1995). Una nueva oportunidad. El rol de la educación en el desarrollo de América Latina. Buenos Aires: Santillana.

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